18 de julio de 2008

CUADERNO INFANCIA 18


Como he llegado al colegio Maimónides dos meses después del inicio del año escolar, la maestra de hebreo de modales suaves le ofrece a mamá quedarse después de hora conmigo para enseñarme a leer y escribir con caracteres perfectamente desconocidos, de derecha a izquierda. Lo que debió haber sido para mí una catástrofe, fue por el contrario, gracias a la bondad y dulzura de esta maestra, una experiencia inolvidable. Puedo recordarla junto a mí, los dos recortados por una luz amarilla que viene de la única lámpara encendida, cuando el sol ya se ha ido, cómo me enseña con una voz dulce y paciente el valor de cada una de las letras, el significado de las primeras palabras, la fonética de ese nuevo idioma. Es un recuerdo que me produce intensa nostalgia aun cuando al día de hoy apenas puedo reproducir en hebreo dos o tres frases.

La imagen de hoy: "El poeta tendido", de Chagall

Roberto Arlt. Apuntes para pensar una poética. 2


Arlt considera indispensable impugnar la reivindicación de la medianía efectuada por los novelistas del arte subjetivo. Esta reivindicación es un suceso cuya responsabilidad incumbe al realismo: la medianía constituyó y es la piedra angular del realismo, pero su frecuencia en la novela contemporánea se presenta como una peste que vuelve insoportable su lectura. La medianía equivale a la sustitución del héroe de la novela clásica por hombres y mujeres secos, aburridos, miopes y tiene su origen en la mediocridad de los novelistas contemporáneos, quienes incapaces de sentirse durante sólo cinco minutos al día héroes, tiranos, asesinos, santos o monstruos, ignoran consecuentemente el interior de los héroes, de los tiranos, de los asesinos, de los santos.
Arlt contrapone a la novela que él denomina contemporánea su propia concepción del personaje y la acción en la novela. Observa que lo que diferencia a un personaje novelesco de otro personaje novelesco es la carga de acción puesta en juego: la carga de acción potencial de un personaje de Stendhal es completamente diferente a la carga de acción potencial de un personaje de Proust. Para esclarecer su propias ideas acerca de la relación entre personaje y acción, Arlt recurre a la metáfora del comportamiento de los elementos químicos helio y carbono. Mientras que éste es un elemento activo que interviene en todas las síntesis de la química orgánica, el helio es un gas inerte, lo cual significa que carece de capacidad para reaccionar en presencia de otros elementos. Si se traduce esta metáfora al lenguaje de los teóricos se observa que el señor Helio es un personaje del tipo Huxley, dado que participa escasamente en el engranaje de las combinaciones vitales. En cambio el señor Carbono podría definirse como uno de los más activos y novelescos personajes de Kipling o Manzoni. Arlt afirma que la acción es la capa que limita todo lo humano. Cuando el intento de acción de un país, de un hombre tropieza con una resistencia, se produce lo que técnicamente denominamos conflicto. Cuando un conflicto entraña un gran peligro para la existencia del país o del individuo entramos en la zona de lo dramático. Y dado que el pensamiento mismo tiende a convertirse en acción, podemos afirmar que la acción es la última frontera del pensamiento. Una vez enunciado un pensamiento, si el personaje tiene la voluntad de llevarlo a cabo, invariablemente proyectará una cantidad de acciones sucesivas que determinarán la constante psicológica del personaje y generarán una magnitud de emoción en el espectador: lo importante de la acción dramática es la tensión nerviosa que origina. El espectador busca la presión de la aventura que se desarrolla en la novela o en el escenario. Si verdaderamente encuentra esa emoción, el espectador deja de ser tal para convertirse en juez y parte: este proceso inconsciente le transmitirá una emoción que será tanto más intensa cuanto más el espectador sienta que su propia existencia moral, política, económica están en peligro. Arlt se está refiriendo al proceso de identificación: tanto en la novela como en el drama, si el conflicto está correctamente delineado se desarrolla al mismo tiempo en la novela o escenario y en el espectador.
En lo que respecta a los personajes propiamente dicho, Arlt que estos deben tener una vida interior vigorosa, a tal punto que el autor instintivo, en lugar de autor debe ser llamado secretario de personajes invisibles, puesto que hace lo que estos le mandan. En su aguafuerte sobre Los siete locos -donde habla de la vida interior de sus personajes- sostiene que para él las acciones de un delincuente no tienen ningún interés si no van acompañadas de una vida interior dislocada, intensa, angustiosa. Por esta razón,

“sacando cien páginas de acción, el resto del libro no hace más que detallar lo que piensan estos anormales, lo que sienten, lo que sufren, lo que sueñan”

Arlt cuenta que ha tratado de que la realidad de estas vivencias sea visible a través de la acción de los personajes del libro, “quienes se mueven como fantasmas en un mundo de tinieblas y problemas morales y crueles”.
Arlt postula el principio de que un personaje novelesco es la expresión de su constante profesional, es decir, es definible por su profesión u ocupación. Y cuestiona la novela contemporánea porque trabaja con personajes de cuya profesión se sabe poco y nada. En muchos casos es una enigma para el lector establecer a través de qué medios el personaje de la novela se gana la vida. Los autores contemporáneos componen sus novelas con personajes híbridos, que sustituyen cualquier acción con emisiones discontinuas de procesos subjetivos. La mayoría de los novelistas y dramaturgos contemporáneos –por medio del auxilio de los procesos subjetivos- tratan de eludir la responsabilidad que implica analizar un personaje a través de sus actuaciones, las cuales están íntimamente ligadas con su ocupación. Para Arlt, el carácter de un hombre o un personaje novelesco es definible por su profesión. Incluso las bestias pueden incluirse dentro de esta afirmación, ya que por ejemplo la profesión del tigre es matar. La profesión es anterior a la acción y ésta es consecuencia de aquélla. En una novela de bestias, un zorro jamás podría desarrollar el mismo tipo de acción dramática que un tigre. Para Arlt, en el héroe la constante profesional domina absolutamente:

“Las pasiones colindantes subsisten como auxiliares y válvulas de escape de la energía, que no consume la actividad esencialmente profesional.”

Trabajar con personajes que poseen una constante profesional determinada constituye, según Arlt, un gran desafío ya que exige una extraordinaria capacidad de análisis y una subordinación de la inspiración del novelista a las actividades del personaje.


Arlt examina la situación de la literatura en la Argentina del tiempo que le toca vivir y se pregunta por qué no se vende el libro nacional. Observa que en el país no hay crítica ni espíritu nacional de literatura, ni hay un fin artístico o social determinado. La gente no tiene nada para decir y si tiene algo para decir –salvo una docena de prosistas- no lo sabe escribir. Además, los libros de autores nacionales tienen en promedio veinte mil palabras y valen dos pesos. Los de autores extranjeros tienen de cuarenta a sesenta mil palabras, cuestan ochenta centavos y están bien escritos. Arlt encuentra en todo este cuadro la causa de que el libro nacional no se venda.
Sin embargo, cree que la situación puede revertirse. Para lograr semejante cambio, es preciso que la tarea de los escritores consista, no en hablar continuamente de literatura, sino trabajar brutalmente para lograr libros que contengan “la violencia de un cross a la mandíbula”. Arlt otorga gran valor al esfuerzo realizado por el escritor (y es con ese criterio que reivindica las figuras de Ponson du Terrail y Edgar Wallace, a quienes considera hombreadores de la literatura, cargadores de la novela con una capacidad de trabajo brutal) y cree que el novelista para lograr su cometido tiene que ser capaz de trabajar en cualquier parte, sin preocuparse del estilo. El estilo necesita de comodidades, renta y vida holgada. Arlt afirma que aunque a él le gustaría escribir al modo de Flaubert (lo cual es imposible e inútil, en tiempos en que el edificio social entero se desmorona), debe resignarse a escribir sin estilo, haciéndose cargo de las críticas de quienes lo acusan de escribir mal. Pero aunque se asume asimismo como incapaz de escribir con el estilo propio de muchos escritores que escriben bien y son leídos únicamente por los miembros de su familia, propone una nueva concepción de estilo, el estilo como agravio. Arlt afirma que cuando un hombre habla el idioma de su pasión, de su desorden, de su odio, de su maldad, hace involuntariamente estilo. Y cuando un hombre hace estilo, también involuntariamente agravia la falta de estilo de otros hombres. La mayoría de los hombres llevan en su interior impresionantes estructuras de juicios elaborados con lugares comunes y sin embargo se conciben a sí mismos como intelectualmente brillantes. Cuando otro hombre, con un idioma no estructurado con lugares comunes, les expresa realidades psicológicas o espirituales diferentes a las que ellos veneran habitualmente, lo toman como un lanzador de injurias. Y odian terriblemente a este hombre que, como no se expresa con frases hechas, ofende sus convicciones. Este hombre que prescinde absolutamente de los lugares comunes para expresarse es el que posee la fortaleza del estilo. Y es con la fortaleza de este estilo que Arlt proyecta revitalizar la literatura argentina.

Héctor Levy-Daniel



BIBLIOGRAFÍA
ARLT, R. 1991, Prólogo a Los lanzallamas en Obras Completas , Tomo I, Buenos Aires, Planeta.
1991, La lectora que defiende el libro nacional, Por qué no se vende el libro argentino, Los siete locos, Cómo se escribe una novela, en Aguafuertes porteñas, Obras Completas, Tomo II , Buenos Aires, Losada.
1994, Un protagonista de Edgar Wallace, El gran olvido que cubre a D´Annunzio, La tintorería de las palabras, Clausura del diario íntimo, ¿Qué escribirán entonces?, Vidas paralelas de Ponson du Terrail y Edgar Wallace, Aventura sin novela y novela sin aventura, Confusiones acerca de la novela, Galería de retratos, Necesidad de un Diccionario de lugares comunes”, Irresponsabilidad del novelista subjetivo, Acción, límite de lo humano y lo divino, Literatura sin héroes en Aguafuertes porteñas: Cultura y política. Buenos Aires, Losada.

14 de julio de 2008

La imagen de hoy: "Figura en un lavabo", de Bacon

CUADERNO INFANCIA 17


Una tarde soleada y tranquila en el barrio. El aire transparente, brillante a la hora de la siesta. Mi tía Chiquita y mamá caminan tomadas del brazo por Emilio Lamarca hacia Avellaneda. Faltan unos veinte metros para llegar. En la avenida nos vamos a tomar un colectivo o un taxi para ir al oculista para que me revise porque se presume que tengo ciertas dificultades para ver. Yo camino detrás, pero pegado a ellas, mirando el suelo. De pronto advierto que entre los pies de las dos rueda un papel rojizo. Lo miro bien, el papel se levanta y vuelve a caer. Ninguna de las dos lo ha visto, ninguna de las dos sospecha que ese papel está ahí. Yo imagino que es un billete pero al mismo tiempo me digo que es imposible, que debe ser una imitación, una fantasía. Mi mamá y Chiquita siguen caminando, el papel rojizo queda en el suelo. Lo tomo, lo extiendo de un borde al otro. No es un papel cualquiera, no es un billete de fantasía, es plata de verdad. Son diez mil pesos. ¡Mamá! Mirá lo que encontré. Mamá toma el billete. Lo estudian entre las dos. Se produce un silencio interminable. Yo espero el veredicto. Mamá asiente. Son diez mil pesos, reales. Comienzo a gritar que la plata es mía, que me la encontré yo. Mamá mira para todos los costados para comprobar si alguien está mirando, pero es la hora de la siesta y en toda la cuadra solamente estamos los tres. Me hace callar y me dice que está bien, que ese billete lo encontré yo y es mío. Llego a la avenida Avellaneda rebotando de alegría. En el consultorio el oculista me receta lentes.

Cine. Reseña intempestiva. My enemy´s enemy, de Kevin Macdonald


Film inglés realizado en 2007 y proyectado en el marco del Bafici 2008.

My enemy´s enemy, el enemigo de mi enemigo. Que por esa sola condición se convierte de manera automática en mi amigo. Y, de acuerdo con el film, este es el criterio con el cual Estados Unidos salvó, contrató, subsidió una cantidad de criminales de guerra nazis, entre ellos Klaus Barbie, el carnicero de Lyon, que es sobre quien trata este documental. A Barbie tanto Inglaterra como Estados Unidos le agradece con la libertad post-guerra su colaboración en la guerra contra el comunismo.
Barbie, jefe de la Gestapo de la sede Lyon, durante la Segunda Guerra Mundial se hizo conocido en Francia por el arresto, la tortura y la masacre de 44 niños y por el asesinato de Jean Moulin, el jefe de la resistencia francesa. Terminada la guerra logró escapar sucesivamente de un arresto impuesto por fuerzas norteamericanas y de otra detención efectuada por el ejército inglés. Y como agente conspicuo de una especie de red de espionaje nazi extendida por todo el mundo, al poco tiempo fue contratado por la CIA, por la cantidad de información y contactos que manejaba. A fines de los años 50, con el apoyo del Vaticano, llegó a Bolivia con el nombre de Altmann (precisamente el apellido de un rabino que Barbie exterminó en Auschwitz).
En Bolivia, se mantuvo como una persona muy influyente en la política durante toda la década del 60 y hasta intentó instaurar un régimen nazi en los Andes. Todo con la aprobación de Estados Unidos, que jamás intervino para desactivar sus maniobras y hasta se negó a entregarlo a la justicia francesa.
La participación de Klaus Barbie en un negocio de barcos bolivianos (en un país que carece de salida al mar) lo llevó de nuevo a Francia, donde fue fotografiado. Y las tomas realizadas sirvieron para que fuera reconocido como Klaus Barbie y ya no como Altmann. A pesar de todo, contra toda evidencia, Klaus Altmann negaba ser Klaus Barbie. Para Hugo Banzer, presidente de facto de Bolivia, se transformó en un problema de difícil solución ya que no veía el modo de tomar una decisión con respecto a él. Por esa razón, luego de ponerlo en prisión unos días, convocó a la Suprema Corte de Justicia de Bolivia (en esas circunstancias una mera extensión del Poder Ejecutivo). Luego lo liberó y blanqueó su situación: por fin Klaus Altmann se asumió como Klaus Barbie.Luego del fracaso del proyecto de un golpe de Estado cuyo objetivo era instaurar un régimen nazi en Bolivia, Barbie perdió todo su poder (y, por su vinculación con el negocio de las drogas que le permitía financiar sus operativos políticos, también perdió el apoyo de Estados Unidos). Recién entonces, ya carente de todo sostén, fue reclamado por Francia y entregado por Bolivia. Durante el proceso, iniciado en 1987, Klaus Barbie fue defendido por Jacques Vergès, un marxista maoísta cuyo fin expreso consistía en aprovechar el proceso para poner en evidencia el colaboracionismo de Francia con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En julio de ese mismo año Barbie fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión en 1991.

Héctor Levy-Daniel

8 de julio de 2008

La imagen de hoy: "Springtime", de Rousseau

CUADERNO INFANCIA 16

Un domingo a la tarde. Juegan Boca y Vélez. Mi primo Mario está en casa de visita antes de ir a la cancha. Yo tengo ocho o nueve años y él anda por los veinte o más. Me ofrece ir con él y yo me niego. Mario me insiste con fervor y yo me sigo negando. Sigue insistiendo pero ya he tomado la decisión de no acompañarlo. Yo soy de River y el partido de Boca con Vélez no me interesa. En la puerta de casa, mientras se va, Mario no deja de insistirme, con la esperanza de que finalmente yo ceda. Le digo que no, una vez más. Mario se resigna, gira y enfila por la calle Emilio Lamarca hacia la avenida Avellaneda. Su figura se va reduciendo a medida que se aleja. Y entonces, cuando veo que la silueta de Mario se achica hasta transformarse casi en una mancha, algo se me aprieta en las vísceras, algo me conmueve. Le grito, lo llamo por su nombre. Luego de unos segundos, Mario vuelve a su figura normal, a mi lado. Le digo que voy con él. No puedo recordar el viaje hasta la cancha de Vélez. Sí retengo imágenes de los dos desde una tribuna, o desde una platea, no lo sé. Tampoco puedo recordar el resultado.